
“Surrexit a mortuis” Mateo 28:7 “Ha resucitado de entre los muertos”
No es una pintura
Donato Vittore (*)
Soy
de profesión ortopédico y traumatólogo, catedrático en la Universidad de Bari.
Años atrás necesitaba efectuar radiogramas de las "tac" para realizar modelos
óseos de tres dimensiones y por eso utilicé un aparato muy sofisticado que
obtiene imágenes. Se trata de un analizador de muy alta resolución, uno de
aquellos usados desde los satélites para fotografiar la Tierra.
El Padre responsable del monasterio de Manoppello, por medio de un amigo común,
vino a conocer mi actividad. Ya que necesitaba profundizar el estudio del Santo
Rostro, se puso en contacto conmigo y me pidió que colaborara haciendo
fotografias más detalladas para averiguar lo que es verdaderamente esta imagen.
Este pedido me halagó mucho. Pronto fui a Manoppello con mis aparejos.
¿Cuàles son los procedimientos y las técnicas utilizadas para la adquisición de
los datos? Usé un pequeño scanner digital de resolución muy alta que se aplica
detrás de una cámara fotográfica con fuelle y el analizador funciona como
película fotográfica.
La imagen obtenida como una fotografía es en realidad una fotografía digital que
puede ser memorizada con una notable cantidad de datos. Cuando la foto está
elaborada por la computadora se puede ampliarla notablemente sin perder
resolución y fue posible analizar fibra por fibra o la entera imagen del Santo
Rostro.
La diferencia con una normal fotografía está en el hecho que la cantidad de
datos conseguidos es tan grande que permite elaborar continuamente las imágenes
según las necesidades. La imagen fotográfica, al contrario, aunque sea adquirida
y fijada, no puede dar otras informaciones ya que la resolución es
estandardizada.
A primera vista el Santo Rostro puede parecer una pintura. Un análisis más
diligente y el estudio de todas las características me han dejado dudoso.
Esta imagen, en efecto, puede ser vista en la misma manera sea desde adelante
sea desde atrás y yo no cozco una pintura que mirada desde los dos lados ofrece
la misma imagen, especialmente si se pone una luz en un solo lado. La sutil
consistencia del velo y su extraordinaria transparencia muestra también la misma
tonalidad de color. Mis estudios han sido profundizados; después de haberlo
fotografiado, allí en su sitio, tuve la posibilidad de observar la imagen
obtenida con el monitor que permite una amplificación extraordinaria sin
desenfocar las imágenes y comprobé que en el espacio entre el hilo del urdido y
el de la trama no hay residuos de color.
Si pienso en una pintura al óleo, imagino que hay entre los hilos un poco de
depósito de color: por lo tanto se debe excluir el uso de esta técnica en la
Reliquia de Manoppello. Tenemos que excluir también el uso de la acuarela porque
los contornos de la imagen son tan limpios en el ojo y en la boca,
mientras que la acuarela empapa en manera no exacta el hilo provocando
aréolas en los detalles. Creer que sea una estampa significa no considerar que
la imagen es perfectamente visible desde los dos lados. Estamos considerando una
obra muy antigua y las técnicas utilizadas en aquel tiempo no eran muy
sofisticadas. Pienso seguir adelante con mi averiguación con método fotográfico
ampliando aún más esta imagen también con el auxilio de la computadora tratando
de entrar en el interior de la fibra para descubrir si tiene depósitos de color
o si se trata de una fibra pura que asumió un color y yo no conozco la causa.
Todo es muy misterioso y este misterio me encanta.
(*) Donato Vittore, Profesor de la
Universidad de Bari
(**) Amplificación del ojo
derecho