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Sito del Volto santo di Manoppello
• DETTAGLIO APPROFONDIMENTI
Titolo   

La Verónica y la Sábana Santa
¿Dónde está hoy día la antigua Verónica romana?

Jan Wilson (*)

¿ Por qué el otro paño con la Imagen de Jesús, antaño expuesto a miles de creyentes, hoy día está guardado en secreto? Ya ha trascurrido más de un siglo desde cuando Secondo Pia sacó la primera fotografía autorizada de la Sábana Santa el 28 de mayo de 1898. En muchas ocasiones desde aquel histórico momento millones de personas han visto la Sábana desde cerca, todas laudablemente y libremente admitidas ante lo que es sin duda alguna el objeto más sagrado de toda la Cristianidad, la Sábana que envolvió Jesús en la tumba y que tiene las extraordinarias huellas de Su cuerpo y de Su sangre, y siempre fue otorgado el permiso de sacar nuevas fotografías y los estudios sobre la Sábana fueron facilitados.
Pero ¿ qué sucedió con la Verónica romana, la única otra suma Reliquia que tiene las huellas divinas que se formaron según la leyenda cuando una mujer de Jerusalén secó el sudor y sangre de Jesús procedente hacia el Calvario?
Es cosa resabida que en Edad Media y en el Renacimiento durante los años santos (generalmente cada 25 o 50 años o al cambio del siglo) la Verónica era exibida a millones de peregrinos llegados a Roma para verla, más o menos como sucede hoy día con la exposición periódica de la Sábana Santa para todos los que visitan la ciudad de Turín.

En el Año Santo 1450 por ejemplo, la muchedumbre de los peregrinos fue tan grande que un día 172 de ellos fallecieron porque la vigilancia no fue adecuada.
En el Año Santo 1575, cuando la cúpula de Miguel Ángel para la actual Basílica de San Pedro era en costrucción, un día 30.000 peregrinos esperaron en la Plaza de San Pedro la abertura de las puertas para la contemplación y la mayoría de ellos habían viajado desde muy lejos tan sólo para ver la Verónica (Vera icona), el verdadero icón, la Imagen sagrada de Nuestro Señor.
Sin embargo la posibilidad de poderla contemplar de cerca desapareció misteriosamente, por motivos nunca puestos del todo en claro, desde cuando la Verónica fue transferida en su actual colocación, el pilastrón S.O. que sustenta la cúpula de San Pedro en una especial capilla justo detrás del balconcillo sobrestante la estatua de Santa Verónica.
 

Pero con excepción de los "Sampietrini", el orgánico por herencia de los canónicos regulares de San Pedro, la gente no tiene el permiso de visitar la Verónica. Aunque digan que durante el Año Santo 1950 el paño fuese exibido desde su balconcillo, digase lo se quiera pero nadie pudo ver la Efigie impresa en el Santo Sudario.
Hasta la fecha no hay ningún tipo de fotografía de dominio público de la Verónica y también los pedidos más formales e importantes han sido negados o ignorados: ¿ por qué tanta prudencia tan sólo por este paño, mientras que fotografías de cualquier tipo de la Sábana Santa de Turin son desde tiempo libremente autorizadas?
A este misterio tenemos que añadir la discrepancia entre las pinturas y las estampas medievales de la Verónica con la figura impresa de Jesús con sudor y sangre como en la Sábana Santa y las esporádicas descripciones verbales de los pocos que tuvieron el privilegio en 1907 de observar el paño en forma privada. Por ejemplo el estudioso alemán Monseñor Joseph Wilpert pudo no sólo verlo, sino también quitar las dos hojas protectorias de vidrio para poderla estudiar más claramente y él relata de haber visto sólo "una sección cuadrada de material de color claro, bastante descolorido por el paso del tiempo, con dos manchas confusas marrón-orín unida la una con la otra".
La artista contemporánea de arte litúrgica Isabel Piczek de Los Angeles, a quien la Verónica fue mostrada en 1950, mientras que pintaba al fresco para el Instituto Bíblico Pontificio, me la describió en la misma manera, añadiendo resueltamente: "No pude notar algún rostro o semblante, ni siquiera el más debil signo".
El paño guardado en la capilla de San Pedro ¿ es el mismo que miles de peregrinos quisieron ver en la Edad Media agolpandose en la Plaza de San Pedro aunque la Imagen sea ahora, por el paso del tiempo, desteñida y casi invisible?
O más bien sucedió un cambio improviso durante el siglo XVI, como afirma P. Pfeiffer, así que el original, la verdadera Verónica, ¿ es aquel Velo que apareció en aquel tiempo en Manoppello, mientras que en la capilla romana sólo hay un paño normal y corriente? El terzer milenio después de Jesucristo ha empezado y ahora, en el nombre del general derecho de conocimiento, alguien responsable de la Verónica y de su secreto santuario, tendría que disponer la desde tiempo esperada exposición a la pública averiguación.

(*) Jan Wilson, historiógrafo, miembro de la "British Society for the Turin Shroud", autor de numerosas publicaciones sobre la Verónica y la Sábana Santa



 
 
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